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pongamosquehablo

...

Alguna tarde te sorprendo alrededor mío,
exacta, circular, de latido pequeño,
como un anillo entrando en mi mano
o una humedad sonora que cae de pronto.
Alguna tarde tu vientre,
la nervadura salada de tu carne,
tu paciente amor por el agua
--esa taimada y líquida búsqueda de tu origen--
al papel de mi memoria regresan.

Bajo la cornisa de tu puerta, de pie,
enmarañado en la hiedra de mi pensamiento por ti,
contra un muro rendido,
me resguardo este día, muchacha, de la lluvia sin tu pelo.
Mi necesaria y acre vocación de Orfeo
me ha hecho perderte, otra vez, por mirar hacia atrás.
Alguna tarde esa puerta que es
memoria, lluvia sin aroma, vaho entre mis dedos,
no se abre y no apareces...
--entonces, muchacha, yo te aguardo, solo,
en el Infierno–.

J.L.L.
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1 comentario

Jonathan... -

Qué feo poema. No sé cómo chingados lo publiqué.

(15 días tarde)
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