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pongamosquehablo

Sobriamente amargo

Las calles abortan putas infectadas entre sus farolas,
Una pared se carcome como los siglos que estrangulamos con avaricia,
mientras el mundo no es más que una alcantarilla
donde sólo nos alimentan los hedores de nuestros sueños.

Ira en cada rincón, pasos de sangre, licor para burlar las llamas de este incendio.

Y la vida no deja de ser una idea inconclusa, un asunto pendiente.
Vivimos entre el recuerdo cálido del vientre materno y la promesa de un paraíso después de la muerte
Respiramos en el espacio que queda entre la memoria de nuestros sueños y el anhelo de una muerte ejemplar

Estamos cuartados, hemos nacido por accidente, no hay dirección: Los caminos del corazón siempre se equivocan y los de la razón nunca alcanzan.

No queda más que el ser sin preguntas, primitivo, sin cerebro ni corazón. El ser al margen de la muerte de miles de iraquíes, la contaminación en los ojos, hectáreas quemadas en la Primavera, suicidios masivos en Japón y el aborto precipitado de nuestra esperanza.

Mejor así, no hay que olvidar que la esperanza también salió volando de la caja de Pandora.


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