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pongamosquehablo

Con todo cariño para el Cid demolido y su hijo desalmado


LII

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas

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No he de regresarte tus abrazos, tus besos sobre mis ojos, tu cansancio sobre mi hombro. No recogeré tampoco mis risas dejadas allí, entre la cocina, en los recovecos del sillón, en el polvo del refri. De ninguna manera aceptaré de regreso mis ansias, mi amor desbordado por las paredes y ventanas de esa casa al pie del estadio, que juntos construimos de alguna forma. No mujer, casi nada nos pertenece. En el juego del amor nace algo, que no es tù ni yo; una suerte de hijo, de objeto etéreo, de obra de arte. Y ese hijo, ese objeto etéreo, esa obra de arte es a la que le pertenece todo. Porque cuando estábamos tù y yo, nos alejábamos de nosotros mismos, y nos convertíamos en ese algo. Y de él es todo. Es regla de los amantes perderse a si mismos para encontrarse en el otro.

Ni un beso estuvo de más, ni uno de menos. El amor dura lo que debe durar, vive mientras es posible que viva. Cuando las partes comienzan a ver con repulsión a ese tercer elemento. Cuando parece que ese algo , ya asfixia, o no llena y surge la tentación por otra persona, por otros proyectos. Ese hijo, ese objeto etéreo, esa obra de arte, entiende y prepara su partida. No le es fácil empacar, le duele porque sabe que de ese viaje no regresará, y allí está, guardando todo: los besos, los lugares, las peleas, los sueños, los vicios, los refugios, la comida, los excesos. Y todo cabe en su maleta, porque todo es suyo. Acaba de hacer su equipaje y llora, porque bien sabe que es su último viaje, sabe que no hay boleto para regresar. Ahora sentado sobre la cama lo veo claramente, allí está ese algo, ese hijo, ese objeto etéreo, esa obra de arte, parado de espaldas a contraluz, bajo el vano de la puerta, con su maleta en la mano derecha, su mejor saco y a punto de dar el primer paso para tomar el tren


Cid, con sentimientos y versos de puberto.

Artìculo de prueba

Este es un mensaje de prueba, que solo tiene la intenciòn de mostrar que no estamos del todo muertos. Que todavìa sangramos poesìa.
El cid

“El clima”influye mucho, mi percepción del tiempo es caótica, no siento los días, pero me pesan los meses. Hay un orden ajeno a mí que últimamente se ha desajustado. A ratos ando cojo de los minutos y me saltan manecillas de reloj como balas a la cara. Esto dura hasta que el cu-cu apostólico de “El expiatorio” me reafirma mi posición en el mundo, para ver en primera fila y con palomitas, la hermosa ecuación del cosmos que late en el desfile de hormigas, en la suavidad de su cabello o en la armonía desarticulada de la lluvia. Por fin... llega la calma.
Después el sudor derrite las horas y las malas noticias, que van desde un infarto a tu segundo padre hasta los agujeros metafísicos de tus bolsillos que hacen desaparecer tus monedas, le dan al tiempo el valor que tiene la risa accidental de un niño o el ladrido del perro de la esquina a cualquier desconocido.
¿Qué importa el tiempo?, ¿Qué importa que nos movamos sin darnos cuenta?, ¿Qué importa que la inmovilidad no exista?, ¿Qué importa que todo sea relativo y no haya nada inmutable?, ¿Qué importa que no podamos precisar los bordes del movimiento, las relaciones constriñes entre los eventos?, ¿Qué importa pues, que tengamos que conformarnos con el verbo intuir?

PÁGINA FUERA DE CIRCULACIÓN

Manifiesto a todos los espectadores de nuestra gran comedia llamada vida.

Manifiesto a todos los <em>espectadores</em> de nuestra gran comedia llamada vida.

Alejarse de los cafés y estar cerca de las cantinas.
Dejar de citar a Sabina, para mejor vivir como él.
Hacer literatura, música o cine en lugar de sostener largas tertulias sobre ello.
Evitar los coloquios y las charlas con intelectuales, para en cambio llenarse las manos de lodo allá afuera.
Preferir el abordaje(o de perdis el piropo vulgar) al suspiro por la que pasó.
Inclinarse por el logos (la palabra), antes que por la escritura, aunque Derrida se nos empute.
Elegir la realidad y patearle el culo a Platón y a su caverna.
Ser revolucionario, afecto al sistema o declararse sin los huevos necesarios para jugarse la vida por una causa.
Dar el corazón en lugar de prometer darlo.
Es decir, dejar la observación y comenzar a vivir.
Ser hijo de puta en lugar de poeta.

El discurso sobre las cosas siempre está de más, las palabras son putas que se maquillan fácilmente.

La Guernica de Picasso hablo mil veces más de lo que pudieron haber hablado centenares de tratados sobre la decadencia del realismo pictórico e incluso sobre la mierda que fue la guerra civil española.


Hoy, siendo las 14:20 hrs. del 8 de abril, asesino mi vouyerismo intelectual.
Cid


Casos de la vida real

Una holandesa me pidió clases de español. Su español es casi perfecto, no entiendo qué más puedo enseñarle, pensé. Sin embargo compré un libro de Español Avanzado que me costó casi la mitad del pago por las primeras dos horas-clase. No me importó. Cierta relación contradictoria (algunos hasta la tacharán de ingenua) que siempre he tenido con el dinero, me hace pensar que éste nunca debe ser la razón principal para llevar a cabo cualquier actividad o trabajo. Por lo tanto para mí las cosas se hacen antes por placer, por un impulso vital, por una noble obsesión o por lo que se guste y al último, por dinero.

Dejando de lado cierta peculiaridad de mi alumna, que resumiré con unos cuantos pincelazos de piel blanquísima, un cabello rubio rojizo y unas pantorrillas que basta echarles un vistazo para saber el largo camino de turgencias que ni siquiera la ropa holgada logra disimular, puse manos a la obra y estuve toda la mañana aplicado en el estudio de libros de gramática y estrategias de enseñanza. Nada me impidió concentrarme, pues era mayor mi preocupación por hacer un buen trabajo.

Al terminar de preparar la clase revisé un archivo escrito en español por mi alumna y que yo me encargaría de revisar. Era un pequeño ensayo sobre la violencia en América Latina y especialmente en Guadalajara. Atacaba la ineptitud del Estado para controlar las grandes mafias del narcotráfico, señalaba con dedo airado nuestras democracias, la división de clases, poniendo como ejemplo clásico de una ciudad latinoamericana, a Guadalajara. Todo en un español diáfano, rico en sintaxis, verbos reflexivos, pronombres, voz pasiva, preposiciones, en fin. Me dejó sorprendido. Secretamente comencé a admirarla.

Mi alumna es antropóloga social. Vino aquí a concluir su investigación para obtener su doctorado en la universidad de La Haya, en Holanda. Es uno de esos curiosos seres que deciden dedicar su vida y estudios a razas inferiores que llaman marginados o tercer mundo. Les encanta América Latina, somos un caldo de cultivo perfecto para sus especulaciones y reflexiones, sus marcos teóricos, un buen pretexto para pasearse gracias a alguna beca de su país, conocer el color local, hacer largas meditaciones desde el balcón de algún hotel con un jardín cerca del lobby que les recuerda su tierra y la importante labor que llevan a cabo con nosotros.

Pues bien, la clase fue un éxito. No lo niego, tuve que estudiar mucho, seleccionar cuidadosamente el material, improvisar un poco durante las dos horas de clase. Al final me sentí satisfecho. Ella aprendió y yo le enseñé. He dicho que mi ganancia por esas dos horas se reduciría a 120 pesos porque tuve que comprar un libro de Español Avanzado. Para mi sorpresa, esto no fue así.

Cuando le pedí que me pagara preguntó el precio de la hora-clase. Usualmente cobro 100 pesos, pero ella me había parecido una excelente alumna y decidí que 80 por hora-clase era suficiente (mucha gente no dudaría en darme un zape, pero ya he dicho que no puedo mostrarme servil ante el dinero) Pero entonces sucedió lo siguiente. Cuando le dije 160 pesos, ella inmediatamente protestó. Era demasiado, un robo. No iba a pagar esa cantidad. Esperé unos momentos antes de responder deseando que fuera una broma. Eso cobro, reiteré sonriendo. En cualquier otro lugar pagas 20 dólares por una hora, agregué. No soy rica, ustedes piensan que los que venimos a su país traímos mucho dinero, me dijo. Tuve ganas de regresarla de una patada en el culo hasta Europa. Se dice traemos, hija de la chingada, pensé todavía con feeling profesoril. No te voy a robar, no me interesa tu dinero sino el pago por mi trabajo. Es increíble que gente como tú, supuestamente preparada, sea precisamente quien tiene más prejuicios. Eurocentrista de mierda... esto último ya sólo lo pensé.

La cuestión aquí es que Monique me pagó sólo cincuenta pesos por cada hora clase y yo compré un libro en 89 pesos para darle una lección de calidad. En realidad la lección, por mucho menos, me la dio ella. Una lección que me comprueba lo siguiente: la vileza humana, sus prejuicios y arrogancias, no distingue entre razas, clases sociales o geografías, todo lo que según Monique, en su pequeño ensayo, nos hace inferiores o al menos nos convierte, a nosotros los pobres latinoamericanos, en un saldo histórico comparados con Europa o Norteamérica.

J.L.L.

Llegó un 6 de abril

Ha nacido señores, es de carne y hueso... joven por atributos que sólo el nacimiento dan un único día...
ser, porque la vida le perdona por 48 horas la hazaña, el riesgo, la tristeza, la pasión, la lágrima, la sonrisa y la pregunta de borucas o vocablos como mujer, hombre, amigo, amor, neoliberalismo, ausencia, ficción, exceso, y hasta perversos pensamientos como la utopía...
Mi breve sobrina, comienza ese camino de desaprender la inocencia...
Tal vez sea que miento en todo esto, que sigo en el severo amor, amarrado a recuerdos y desos que nunca volveran, pero lo cierto es que voy a mi cama con la emoción y algo así como la felicidad atravesada por algún sublime lado...

Uc

25 de Marzo de 2006

A la Comunidad Autónoma de Debate Libre.
El que suscribe, J.L.L. alias El Poeta (mote cuya enternecedora ironía aún me conmueve), informa:

La Segunda Gran Fiesta del Arrabal se llevó a cabo el día viernes 24 de marzo conforme quedó establecido en un apresurado correo que el mismo día del evento se encargó de comunicarlo. Formalmente y haciendo una evaluación a vuelo de pájaro, la reunión fue un éxito para el Comité Organizador a pesar del robo hormiga de cerveza que se registró en las primeras horas de baile y por lo cual hubo de ser cerrado el acceso a la parte posterior del recinto que nos albergaba. Allí, un par de acomedidos responsables le puso precio al alcohol respetando las normas de libre mercado que el evangelio del capitalismo evolucionado predica. Sin embargo, el registro de los acontecimientos que a continuación hago pertenecen a una interpretación personal de esta noche. Asimismo intento sacar a la luz los síntomas de una enfermedad que se verifica al interior de nuestra Comunidad.

La fiesta, en lo personal, me mostró el tamaño de la fractura que veo en nuestra utópica hermandad. Lo que debió ser, una vez más, un pretexto para afirmar el poder de nuestras personalidades reunidas se convirtió en una reunión con facha de cóctel y bacanal sin ningún faro fraternal que orientara el sentido de mi ingestión alcohólica y mis imputados alardes de hombre de gran mundo.

Tres grandes ausencias, sumados al intercambio apresurado y superficial de comentarios entre los tres que sí asistimos, me demuestra que contra todo, esa noche ninguno de los integrantes de la hermandad estuvo presente. La paternidad, el amor y el ascetismo son valores que no pretendo negar. Pero en este punto el tiempo merece nuestra mirada nostálgica hacia un pasado que hoy veo abolido por las circunstancias más elementales que se hallan en la vida de un hombre. La fidelidad a una causa que jamás se puso de manifiesto entre nuestras borracheras memorables y los testamentos nocturnos en Molachos y las calles de esta ciudad, andan sobre la cuerda floja. El individualismo alcohólico gana la batalla a la añoranza que pusimos como una intravenosa en nuestro corazón colectivo durante tantas farras llenas de poesía.

El regreso y sus deudas, la ignorancia voluntaria de ocho dígitos, las disputas por mujeres, el comienzo del calendario escolar, la depresión postuniversitaria, los deberes conyugales, el hallazgo del amor o cualquier otro pretexto servirían a un pesimista para decir que nos fulminó un rayo, y a la mierda. ¿O es que las novelas de caballería pasaron de moda?


Alabado sea aquél que prefirió un agua mineral a una cerveza, porque sólo él verá el rostro de Dios.

Friedrich Nietzsche

Epitafio II

Aquí yace, muerta a balazos, mi fe en nuestros proyectos...
Cambero, podrás triunfar como poeta atormentado por tu propia cuenta . Jonás, no dudo que arrulles a todos nuestros hijos con dulces y falsas historias de amor y desengaño. Yo, seguro destacaré como clown alcohólico en la avenidas.

El único consuelo que resta, como el olor del cigarro necio que se pega en los dedos, es que aún nos queda la bebida y la fraternidad.

Salud hermanos, Cid.

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Después de "Después de la promesa"

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura,
histéricos, famélicos, muertos de hambre arrastrándose desnudos por las calles...
Ginsberg

¿Cuándo la perdimos?
Tal vez a la hora fatídica(7:25 pm) en que ellas con una mirada nos recordaron nuestro egoísmo.
O a las ocho y media cuando estuvo al borde nuestra tendencia suicida, nuestra tendencia al alcohol.
Lo dudo mucho, pero quizá fue la resaca la culpable de que viera claramente como se iba al demonio mi generación.
Ésto es un grito, un aullido, ó a lo mejor ni siquiera llega a tanto, y sólo es la colilla de un tabaco con la lágrima prometida por la guerra que nunca peleamos.
Sí, es verdad: Es muy cómodo estar derrotado a los 22...

cid

Después de la promesa


Estamos combatiendo al aire,
dando zarpazos en un velero que se hunde,
llevando caridad a los muertos,
revolucionando la cuadratura del círculo,
persiguiendo conejos blancos.

Nada detiene el aniquilamiento:
la guerra que perdimos, apenas comienza.

J.L.L.

Promesa

para cambero y motor; para ana y mónica

Les prometo que pronto
borrada quedará la tristeza de aquel niño
que al otro lado del espejo un día traicionamos.
Les prometo que la noche también será un sol
y la pereza nuestro oficio de luna.
Seremos al fin bestias multicolores
en las pupilas ciegas de Dios
y perdonaremos toda
traición a nuestras espaldas
y no habrá más conmiseración,
ni más noches sin aurora
y la memoria volverá a ser sueño.
No será necesario, para gozar,
derribar más muros ni conquistar tierras;
los ríos de sangre fermentarán en vino,
el ir y venir día y noche del trabajo a la vida
no será más necesario
porque el pan será justo y se ganará sin cárcel.
Callejearemos inmensamente nuestra juventud, juntos,
bebiendo a borbotones,
tras las empalizadas sucias de la ciudad,
por los tejados de la poesía y la música,
en los basureros de la Historia,
y bailaremos todos los danzones y todos los tangos
que no bailaron nuestros abuelos
y seremos más felices que nuestros míseros progenitores.

Les prometo que llegará ese día
y será el menos pensado.
Entonces recuperaremos la gracia perdida
del primer instante en que amamos
y nuestra muerte morirá satisfecha
para gloria y eternidad del polvo y el olvido.

Sobriamente amargo

Las calles abortan putas infectadas entre sus farolas,
Una pared se carcome como los siglos que estrangulamos con avaricia,
mientras el mundo no es más que una alcantarilla
donde sólo nos alimentan los hedores de nuestros sueños.

Ira en cada rincón, pasos de sangre, licor para burlar las llamas de este incendio.

Y la vida no deja de ser una idea inconclusa, un asunto pendiente.
Vivimos entre el recuerdo cálido del vientre materno y la promesa de un paraíso después de la muerte
Respiramos en el espacio que queda entre la memoria de nuestros sueños y el anhelo de una muerte ejemplar

Estamos cuartados, hemos nacido por accidente, no hay dirección: Los caminos del corazón siempre se equivocan y los de la razón nunca alcanzan.

No queda más que el ser sin preguntas, primitivo, sin cerebro ni corazón. El ser al margen de la muerte de miles de iraquíes, la contaminación en los ojos, hectáreas quemadas en la Primavera, suicidios masivos en Japón y el aborto precipitado de nuestra esperanza.

Mejor así, no hay que olvidar que la esperanza también salió volando de la caja de Pandora.


¿Qué secreto guardan tus cabellos?
Los meces con la marea angustiosa de tus manos.
¿Qué mentiras guardan tus labios apretados?
Un nudo en tu boca calla al universo.
Tus muslos oprimidos, las caderas viejas,
Y esa melancolía, tan tuya, tan mía, que asesinas en la mirada.
Qué secreto guardas, qué olvido,
Qué caricias no dadas, qué sueños,
Qué golpe de suerte,
Qué alegrías, seguro sin mi, esperas en esta noche de tanta luz.

Artículos de lujo:

Dos revistas francesas,
Un cementerio de humo perdido en el aire,
Un balcón atardeciendo,
El resultado de cuatro generaciones de música cubana sonando,
Una visión interior gracias a las cinco dioptrías en el ojo derecho del Cid Mundano,
Un sudor salado de mar mediterráneo,
Siete noches en Sodoma y tres que faltan,
Una cajetilla por día,
Tortillas recién hechas de maíz mexicano,
La vecina de abajo,
Porno en televisión abierta,
Una traición a un boliviano y un ecuatoriano,
Cinco siglos de arte sacro,
Un río sin río,
Un catálogo de pezones asoleándose,
Una joya cinematográfica sobre el baúl,
Capital del Dolor de Francisco Umbral,
Putas en el puerto,
El Puente del Mar coronado de rosas,
Champú de cerveza,
Una fatiga ociosa consecuencia de quince horas ininterrumpidas de sueño,
Un mapa de Europa trazado con lápiz rojo,
Sábado, luz solar a las diez de la noche y ningún plan en el bolsillo,
Una sangría helada,
Un kilo de plata de Taxco no valorada en estas tierras de Castilla.


Necesidades inmediatas:

Euros,(1235.00)
Unos lentes para el Cid Cegado,
Pancita como una inversión a largo plazo,
Dos cuerpos de mujer aún malogrados,
Una guía de Europa Underground de 24 euros,
Dos boletos para Arturo Sandoval,
Transporte ferroviario para 22 días de viaje,
Techo por siete días en Barcelona,
Cigarros de los chidos,
Pilas para la cámara,
Jabón de baño,
Calificación aprobatoria en la clase del Cid Universitario,
Una mano para el Poeta Manco,
Bloqueador solar,
Una cama individual menos escandalosa con la soledad,
Más sangría,
Un encendedor,
Una mujer para que haga el aseo,
Alguien que tortee,
Un remedio para la fatiga,
Una puta en menos de 120 euros,
Paris Texas en su versión original,
Un coleccionista de plata mexicana,
Francés, alemán e inglés dominados,
Un poco de invierno,
Un broche para un huarache,
Un perno para un reloj,
Una toalla nueva,
Gracia para tirar penaltis,
Una foto de nuestras mamás,
Ganas de regresar al Molachos,
Prudencia para con la bebida.
Una docena de llaveros como souvenirs.
Arreglos pertinentes al refrigerador.
Confianza en el futuro...


Apoteosis del lado inuasual de una servilleta

Para los que no tienen una lap ni cargan con la pluma y el cuaderno a todas horas como un viejo cazador siempre asechando a la presa, dispuesto a hincarle su jugoso y afilado diente en cualquier descuido, en una permuta adonde el hombre cruza el puente de lo humano y se halla cara a cara con la bestia (el arte es una cacería bajo otras reglas y con participantes distintos). Para los que no publican libros ni son conocidos en la cafetería del FCE ni educan a su lector con dos o tres artículos totalmente incomprensibles al año para no perder respetabilidad. Para los que llenan el cenicero de colillas sin ser poetas. Para los que no pueden conversar con los pájaros y las fuentes no les cantan y los ángeles no los llaman y sin embargo se mueven... para ellos está pensada la servilleta y la pluma del mesero, y allí, en la cuadrada ala de una servilleta que no vuela, se expande la inconmensurable verdad de un mundo cuyo registro se pierde día a día, pues ninguna servilleta sobrevive después de tres días en el bolsillo de quien prepara con esas anotaciones previas una gran obra bajo nuevos criterios estéticos, y que antes se detiene, no sin alevoso y premeditado regocijo, a comenzar la revolución de la poesía desde una falible servilleta Pétalo, ante la mirada encimosa y brutal de un mesero harto de proveer al pobre diablo en aquel rincón de una pluma cada tarde y más servilletas a cambio de una propiana miserable y tacaña.
Para los que ante el ciclón de letras y tachones buscan alargar la esquina de una servilleta sobre una sucia mesa de café y bajo un cruel crepúsculo con un sol de farolito chino mandan rabiosamente a chingar a su madre al mundo, para ellos el consuelo de las servilletas en los cafés de la ciudad.

Jonathan

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Jaque mate

Se rumora que te vieron salir del cine, llena de tu pantalón azul de mezclilla seguramente, convertida en la mujer que eres desde hace una década. Casi tiré la botella de vino tinto cuando dijeron tu nombre porque a la distancia y en recuerdo me sabes mejor, a vino conservado en barricas, ácido y etílico, mi recuerdo borracho de la gula en que caí por culpa de tus caderas y tus dos muslos posando siempre para la lente en una fotografía. En tus hombros (me mandaron a la hoguera por afirmarlo) estaba el punto de equilibrio para apoyarse y mover el mundo.

Cuídate que si te veo un día, Xóchitl, no me atreveré a llevarte de nuevo a mi habitación y más bien te preguntaré con las manos puestas sobre la mesa cómo estás y qué has hecho, y entonces sabrás cuánto deseo quedó pendiente y me concederás una única noche más contigo, sin que yo te lo pida.


Poeta return

Cómo trascender sin ser megalómano.

A propósito de las Ucronías posibles.



Toda decisión es renuncia: Maquiavelo renunció a su consciencia, Dalí a la razón, usted seguramente a la isla, la hamaca, el coco y los pantaloncillos cortos.
¿Pero, cómo pasar a la historia sin ser un megalómano? Un griego o romano, no sé, dijo que para pasar a la Historia había que hacer algo muy malo o muy bueno. Después otro griego o romano, no recuerdo, le creyó e incendio todo el horizonte de una ciudad. Luego, el último de los griegos o romanos de los que no recuerdo sus nombres ni sus patrias, prohibió el nombre de nuestro estimado incendiario en todos los libros de Historia de Grecia o Roma, usted sabe, mi memoria no me ayuda.
Discúlpese, no bostece que es de mala educación, ya viene la moraleja. La moraleja es que no hay moraleja. Que no hay receta para trascender el tiempo y quedar grabado en las páginas de piedra de la Historia, mucho menos en las tablas de Moisés, uno no sabe. El poema más inmortal de Manuel Acuña su Nocturno a Rosario es puro verso trillado, qué es eso de: Pues bien, yo necesito/ decirte que te adoro,/ decirte que te quiero/ con todo el corazón.
Por otra parte, usted sabe, Comala está a la cabeza del top-ten de pueblos folclóricos latinoamericanos, se da el lujo de cobrar $500 por noche en Hostal, tener adoquínes lustrados, hombres blancos con cámaras fotográficas cada vez más pequeñas y cibercafes en varias esquinas, y sabe usted algo, fue por azar que Don Rulfo lo pusiera de escenario. Según la versión de un amigo de poca credibilidad, el pueblo donde vio fantasmas el escritor fue San Gabriel y de Comala sólo el nombre le gustó.
Ya por último para no cansarlo, Colón descubrió América con la misma suerte con la que pudo haber hallado unos zapatos rebajados en el tianguis de Santa Tere. Y Hittler no abanderó la lucha contra el apartheid porque no nació negro.
Al parecer pues, para esquivar los aires del olvido es necesario: Ser un grandísimo hijo de puta como Robespierre, Nerón, Bush ó Napoleón, tener talento para despilfarrarlo como Mozart, Buñuel , Lorca o Picasso, o de a tiro ser un hijo elegido del azar. Las primeras dos opciones están lejos de mis horizontes, a la última le coqueteo a cada noche. Eso le convendría a usted también. Caminar tranquilo esperando el beso multicolor de la suerte...

cidillo azaroso

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