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pongamosquehablo

Respuesta de un hombre famélico (o varios)

Nada tengo qué agregar al detallado dibujo de nuestra situación que ha pintado ya el Cid Mundano. Si acaso decir que aquella mujer tendida sobre la arena, pantaloncillo corto ceñido a sus caderas y cabello largo derramado sobre su espalda, conversó con nosotros y nos tomó una fotografía. Después supimos que se trataba de la Virgen de Almudena que algunas noches, frente al mediterráneo y para solaz de algunos viajeros, se aparece y los embruja; la ilusión es más fuerte si hay tinto, música y oleaje de por medio.

Ahora mismo estoy exhausto, el exceso de bienestar comienza a afectarme a tal grado que bebo cerveza en el balcón y fumo mirando hacia el mar. De vez en siempre una mujer atraviesa la acera y distraigo mis cavilaciones para mirarla. Entonces voy a la alacena y preparo unos macarrones en salsa de tomate, bebo un poco de zumo de melocotón o me doy una ducha fría para apaciguar el calor. De pronto noto que El Cid Mundano fuma y escribe en su cuarto (puede verse el resultado algunas líneas más abajo). Fatigado por el exceso de sol y playa por la mañana, casi a rastras, le pido que vayamos a algún bar (aquí hay más bares que farmacias, ha dicho él) y bebemos cerveza y con suerte, siempre es posible, conversamos con algún par de mujeres mediterráneas, doradas por el sol, huidizas y coquetas como un guiño en la penumbra, ciertas, fascinantes, faldicortas y celestes del muslo a la nuca, de labio a labio, imaginadas completamente y sin nada para agregarles, las mismas que antes por la mañana se paseaban sin sostén en una playa a no sé cuántos kilómetros de esas enchiladas.

Jonathan.
Valencia, mar y playa; tinto además.

A Minervita. mi flaca.

Tengo ganas de arrancarte del árbol de la esquina,
Morderte en el cuello del Mediterráneo
Y amortajarte del acorde de la guitarra que ya no está.

Naranja, piel de corteza, hojas verdes de savia indiscreta,
Palmera de mar, cocos con asfalto, aguas que no se entregan.
Camino de arena, melón de jugo, melocotón que me bebe.

Vuelves, te escapas, vas por las enredaderas de mi cabeza,
te encuentro en el silencio de la distancia, las piñas
y la rigidez de este calor sin tregua que calcina.

Vas, vienes. Has de poder ser todas y ninguna,
Has de tener mis horizontes enrredados en tu pelo de fresa,
Has de jugar con mis penas cerezas y mis anhelos de ese invierno.

Yo vuelo, fumo, jugo de mandarina en tu sonrisa.
El mar allá , tu más allá, agria toronja mis ganas en una copa,
Voy a caminar el huerto de tu piel y arrancarte de ese árbol de una vez.



Va Flaca, un abrazo y un beso. Esta es mi revancha porque acá la fruta es endemoniadamente cara y porque es endiabladamente difícil que te quedes en mi recuerdo.A Minervita. mi flaca.

Valencia, con el rumor de la playa, ya pasada la medianoche.
Cid frutal

Carta a un hombre famélico (o varios)

Estimado Erik, el fin de semana antepasado Cambero, el Bofo y tu servidor tuvimos la ligereza de tomar un raite (en realidad fueron varios, por la imprudencia del supuesto experto, Cambero) rumbo al estado de Hidalgo, con el objeto de visitar al Poeta antes de su partida al mundo civilizado. Entre las varias conversaciones, acompañados por una buena dosis de pulque, cerveza y hasta whisky, Jonás nos comentaba que has perdido una cantidad notoria de kilos, al grado de que te ves un poco más joven. Supongo que esto se debe a las carencias económicas, sobre todo por lo cara que ha de ser la vida en aquellas latitudes.
Sería hipócrita de mi parte decirte que eso me consternó; estoy consciente de tu infalible estoicismo para ciertas cuestiones. Sin embargo, desde hace días no he podido dejar de pensar en tu apetito, y más ahora que mi buena esposa se ha esmerado en preparar estas enchiladas de pollo. ¿Cuántas te gusta que devore? ¿Seis, ocho, diez o quizá catorce en tu honor y a tu salud? No creo que esté de sobra decir que están acompañadas por una cantidad considerable de lechuga fresca y recién lavada, así como de crema que he rebajado con un poco de leche y agua para que se deslice libremente por las tortillas color jitomate. Y no podría faltar el quesito seco, que sin ningún tipo de educación o de modales desmorono y desperdigo alrededor del platillo, para después chuparme los dedos en el acto de higiene más bello y modesto que el hombre haya creado.
Sé que ahora no puedo compartirte de mis alimentos, pero cuando vuelvas ten la certeza de que lo haré. Extiéndase esta invitación a todos los hijos pródigos, a todos aquellos que intentando conquistar el mundo o buscándose a sí mismos sólo encontraron el hambre.

P.D. ¿Cómo te gusta que me coma mis enchiladas, con tenedor o las levanto con mis dedos limpios como si fueran tacos, aunque me manche las manos?

Víctor Arroyo Domínguez, inmerecido padre de Ayoualtzin

CUESTA ABAJO

CUESTA ABAJO

Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.
Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener...
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.

Era, para mí, la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
yo no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.

Por seguir tras de su huella
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor,
pero nadie comprendía
que, si todo yo lo daba
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón.
Ahora, triste, en la pendiente,
solitario y ya vencido
yo me quiero confesar:
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía,
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más.

A setenta años de la muerte física de Don Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, un tango que sobrevivió al avionzazo en Colombia, de aquel junio de 1935.

NO SÉ, DEJARLOS ABIERTOS COMO UNA HERIDA,
tus labios, heridos de vino tinto

Dejar expuestos, por ejemplo,
el coñac de tus ojos a un fuego lento

y de noche embriagar sin costumbres
las cortadas, monumentos, avenidas y vigilias

Hacerme un artista en el convivio
y vos un mimo en el hastío

Ser el hambre, la nausea, el baño y la comida
vos el pan, la cama, el río y la cocina

Morder sobre tu saliva ya mordida
y vos beber de mi bombilla
mate amargo, licor de café y hierba molida

Vos curarte, yo enfermarte
yo sobrevivir, vos sobrematarme
con un veneno de uva antimonotonía

Pablo Uc

El Poeta Manco pone el dedo sobre la llaga

Ciruela en sazón a punto de reventar
del peso de tu propia miel y
arrogante portadora de los pechos
que condenan a este mi muñón a permanecer
siempre a una palma de tu escote.

El Poeta Manco

Fabulita del Poeta Manco

-Cuál es tu mayor deseo- preguntó un día el genio al Poeta Manco.
-Acariciar la luna- repondió éste.
-Pide algo más plausible- lo corrigió el genio- ¿Qué quieres aparte de acariciar la luna?
-Acariciar los pechos de la Lavanderita Tuerta- contestó inmediatamente el Poeta Manco.
-¿Cuál, el derecho o el izquierdo?
-Oh, eso no importa, una vez acariciado uno me pasaré al otro -contestó reflexivo el Poeta Manco, y el genio sonrió satisfecho.

El poeta Manco sintió cómo aquella tarde se le escurrió como agua entre las manos mientras descansaba en brazos de la lavanderita Tuerta pechos de algodón. Y desolado en su alcoba, vacío como quien ha terminado de amar, esa misma noche escribió con tacto exquisito el primer endecasílabo de un soneto que jamás terminaría:

De mirada singular, unívoca...

Cd. de México
1:00 pm

Apoyo a la palabra popular...

Porque metáfora o hipérbaton, metonimia o simíl, personificación o hipérbole... no son sino breves treguas entre trago y trago, que terminan por secarnos la garganta, como los silencios no son sino insoportables treguas entre expresión vulgar y soledad que enmudece.
Por tal y estas, me adhiero al desplegado de un pequeño-burgués provinciano con achaques de capitalino, que le devuelve la palabra al pueblo, palabras que no son sino muletas para unas piernas, que aunque enfermas... andan...
Y lo firmo con el nombre que mi patria civil aceptó:

Pablo Uc
Desde esta ciudad con bardas imborrables
del Rosariaso a Pocho Lepratti

Hoy recordé:

a liliana preguntándome ¿ya vienes?
a marcela durmiendo mientras manejo
a sofía leyendo a artaud
a paola llorando por sus trenzas
a indira jugando damas chinas
a mónica bebiendo té
a maya besándome al final de la película
a lorel diciéndome que no
a xóchitl dibujándome su espalda
a yazmín tras la mirilla de mi puerta
a tania celebrada en mi diario tantas noches

…a todas muchas gracias, gracias,
no saben cuánto les agradezco
con sus besos fui dichoso y pobre como corresponde
pero de aquí en adelante
yo me voy a cultivar mi huerto solo
lejos de las caídas sordas del amor
y los mentirosos cielos estrellados
que como todo también acabarán.

El Poeta Manco
Cd. de México, 10:55 pm

Hoy recordé:

a claudia preguntándome ¿ya vienes?
a marcela durmiendo mientras manejo
a sofía leyendo a artaud
a paola llorando por sus trenzas
a indira jugando damas chinas
a mónica bebiendo té
a maya besándome al final de la película
a lorel diciéndome que no
a xóchitl dibujándome su espalda
a yazmín tras la mirilla de mi puerta
a tania celebrada en mi diario tantas noches

…a todas muchas gracias, gracias,
no saben cuánto les agradezco
con sus besos fui dichoso y pobre como corresponde
pero de aquí en adelante
yo me voy a cultivar mi huerto solo
lejos de las caídas sordas del amor
y los mentirosos cielos estrellados
que como todo también acabarán.

Respondiendo a la sagrada y acertada petición del hermano Jonathan, he aquí
una muestra palpable y tangible de la vida, escrita mediante un mensaje telefónico por un poeta demasiado humano:

“Mira pinche joto, esto tendría que decírtelo con unas chelas, pero va: ya es hora de que dejes de menospreciar tus letras y te hagas hombrecito aceptando la responsabilidad de escribir, al menos para los amigos, que ya es mucho, niñita miedosa.”

Desde entonces, aunque me duela reconocerlo, firmo mis escritos con mi nombre real.
Citadino Renegado

Sin grandes pretensiones, solo la vuelta al origen.

Ya a estas alturas del licor, a esta deshora de la ficción, que más da..........
Recordar, sí, tal vez volver atrás,
Sí, probablemente convenga comenzar desde el principio, alejándome de poéticas en desuso , teorías quánticas o piedras filosofales.
Va....
Sin embargo, allí también estaban los fantasmas de mi inconciencia, Freud escuchando atentamente, mientras fumaba su puro, a un operador de camión. Einstein comiendo una manzana en la esquina sentado bajo un guayabo y Marx rascándose la cabeza al tiempo que desempolvaba un libro de la biblioteca central.
¡No!, ir más atrás, donde no estén ellos, ¡ah!, es verdad todos ellos eran judíos, tal vez la culpa sea de los judíos, deconstruyamos la historia sin judíos,.
¡No, así no!. Seré acusado de antisemitismo y me juzgarán en la corte de la Haya, a lado de un puñado de inocentes, que no lucharon contra Hitler por salvar su pellejo y ahora son acusados de haber sido sus aliados.
¿Dónde conviene comenzar?.
¿En el paraíso o en el big bang?. Prefiero el paraíso porque lo puedo imaginar, el big bang es muy complicado con eso de que todo cabía en la cabeza de un alfiler. El paraíso sí es inteligible. Sí, arbolés, frutos, praderas. Sí, allí al lado de Eva , a la chingada mi costilla, con Eva tengo. Mas luego, la falta, ¿Por qué?, tan aburrida era esa entelequia llamada felicidad. Seguro fue a Blake a quien leyó Adán. Sí, la energía contra la razón, el bien contra el mal.
Sí, tal vez debamos ir allá a donde nos habla Blake: a las bodas del cielo y el infierno, Allá donde no había hombres, solo el bien y el mal en estado puro.

El problema es que a Blake lo leí yo ayer, y eso no se parece mucho al origen, fue solo ayer, el pasado inmediato. Es frustrante ver que todo es un circulo.
Tal vez no haya ningún principio,¿Principio de qué?, ¿del presente? Pero es que ¿existe realmente el presente?, alguien dijo que pensaba luego existía y yo solo me puedo pensar en el pasado y en el futuro, de hecho solo puedo pensar el pasado o el futuro no el presente, éste se me desvanece entre mi concepción de lo que acaba de ocurrir y mis expectativas de lo que ocurrirá. Se piensa a priori o a posteriori no se piensa en el instante(no in situ). Si es que solo lo que es pensable existe, no existe el presente al menos para mi, y por lo tanto solo vivo el pasado y el presente. Por lo que no tiene caso buscar el sentido de algo que no existe. Aunque no me parece justo hacerle eso al presente, no se que creer.
Tal vez convenga no creer nada. Tal vez todo se haya dicho por ocio, como mi intento de vuelta al origen que ahora he escrito, solo por que tenía veinte minutos antes de que empezara la función de cortometrajes de Burjasoot. Tal vez todo sea un chiste. Tal vez..............

cid_pagano, ya bastante pedo

...

..

Palabras de un citadino

Desde un lugar de La Mancha Urbana, cuyo nombre no osaré pronunciar, un degenerado me sugiere que escriba algo sobre esta putrefacta ciudad, como si la vida moderna, llámese trabajo, estudios, televisión y mi eterno ensueño con los paisajes naturales y desolados (en donde Baudrillard tendría que cambiar de oficio) no ocuparan el miserable tiempo que por compasión me deja el sueño.
No obstante, mientras camino con los pies fatigados por el sol asfáltico rumbo a la parada del camión, con los ojos semicerrados por el hastío, no puedo dejar de pensar en la petición de ese degenerado. De pronto mano levantada, rechinido de llantas, mueca desagradable del conductor conforman el principio de una travesía que no tiene nada semejante a una odisea mítica, sino un viaje de la vida contemporánea dirigido hacia ninguna parte.
No, no deseo escribir sobre esta ciudad, y sin embargo lo hago, quizá impulsado mecánicamente por la idea estúpida que hace días, justo en este trayecto y tal vez en el mismo vehículo, acudió a mi mente. Resulta que mis reflexiones de ese día, aparentemente tan normal como tantos otros, se vieron interrumpidas cuando entre tantas cabezas aletargadas e indiferentes a mi presencia descubrí un bello rostro femenino. Pero no, no la vi con lujuria, era muy pequeña como para que fuera capaz de desatar sobre ella los demonios perversos, violadores y asesinos que de vez en vez suelen acompañarme. En realidad la vi porque me recordó a esa otra mujer de mirada afable y palabras cariñosas, pero que se avergonzaba de tomarme de la mano y caminar conmigo; aquella mujer en cuyos labios descargué mi soledad y mi agonía, pero jamás mi verdadero dolor.
Hoy, con un libro de Herman Hesse en las manos que jamás leeré, me pregunto qué pensaría, escribiría o haría respecto a la pequeña mujer del camión si yo fuera otro, considerando los indelebles recuerdos que ésta evocó. Si fuera Cambero, sin duda forjaría una historia legendaria de amor y desengaño con la cual entretener una noche entera a mis camaradas, para culminarla trágicamente con la imposibilidad de bajarle los pantalones. Si fuera el Poeta le escribiría unos versos memorables, la invitaría al Deval y a las dos noches de conocerla le haría el amor en mi recámara siempre famélica de cuerpos femeninos. Si fuera Pablo antes que nada le preguntaría su nacionalidad y su edad, y entre más proxima estuviera aquélla de las tierras australes y más lejos ésta de la mía con más gusto caminaría al lado de ella rumbo al Hospicio Cabañas en una tarde cualquiera. Si fuera Erik buscaría en su pecho no el objeto del placer, sino una medalla del difunto pontífice para corroborar la pureza de sus intenciones. Si fuera Víctor simplemente la contemplaría, sin pensar demasiado, y en la primera oportunidad, en compañía de un buen amigo, charlaría de cualquier otra cosa. Afortunadamente, debo decirlo con cierto bienestar, no soy ninguno de ellos.
Por otra parte, volviendo al asunto principal, debo reconocer, mientras me percato tristemente que a pesar de los kilómetros recorridos permanezco y seguiré permaneciendo indefinidamente en la mancha urbana, que no deseo pensar, escribir ni hacer nada respecto a esta ciudad, salvo maldecirla por no despertar en mí el apetito por las historias que de ella emanan, y porque lo que menos me inspira es a tomar la espada y deshacer entuertos.

C. R. (Citadino Renegado)

Ciudad y Pródigo II

Señores, a estas alturas en que la cerveza hiere la voz, la mujer que cobra en un estante es irremediablemente vulgar, y no se escucha tango, ni se bebe mate, ni son frágiles ni encantadores, los ches, ni los boludos. A estas altura en que ese estante, sus malogradas cejas, borrachos tobillos, y la imagen del chantilly distraen sin inconciente del deseo, en este momento a-argentino y sólo humano, ¿cómo renunciar, sin embargo, a las promesas?
pongamos que hablo irremediable y necesariamente...

Uc
En un lugar sin argentina

Deberías saber

Deberías saber

Deberías saber
con qué amargura me lavé tu perfume:
un jabón de hotel bastó para devolverme
el aséptico olor a hombre sin historias sobre la piel.
LLovía a lo largo de todo Madero.
También el terco olor a lluvia lo perdí esa mañana.
El grifo oxidado y el agua fría,
los besos cepillados con dentífrico
y el primer periódico de la mañana
anunciándote que yo, a estas alturas,
ya era un intruso.
Hermana que venías tan de otra vida:
yo te ofrecí un oscuro diván de cantina,
mi mejor abrazo contra el tumulto de la gente
y la única lluvia para esta primavera.
Te marchaste sin saber
que la vida esa mañana debió llamarse
café en La Pagona, cine solo, calle iluminada.

Hoy es domingo y todo está vacío.
A unas cuadras de aquí hay un árbol de bugambilia
que me recuerda tu amor por el púrpura
y al doblar la esquina rumbo a casa
como un dromedario lastimado
cargo mi joroba lenta
y comprendo tu partida
y comprendo mi derrota.

Al Sur de la Cuidad de México,
Jonathan L. L.

La ciudad y tu rostro

La ciudad y tu rostro

Eran las noches y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Jaime Gil de Biedma

La ciudad y tu rostro

Fingir,
libreto bajo el brazo,
que mi historia y tu Historia, ambas, se confunden
en este abril insólito y escaso,
—como flor en la solapa de los hombres
que ya no saben ir al amor, sólo al trabajo—.

Fingir por tanto
que son veinte mis años
y mis amores balas de salva
y mi saldo de crímenes una lista en blanco.
Ningún demonio me visita,
—detrás, mi oído incómodo
ensaya la tonada de unos versos
entre el chorro estereofónico
de la cumbia obsesiva
en casa de mi vecino—.

Fingir asimismo
que son cinco mis siglos
y que el óleo urbano
con alcantarillas y santafesianos edificios,
con pabellones de lunas eléctricas
y tranvías llamados Deseo,
es mi autorretrato.

Fingir, Ciudad, entonces,
que mi rostro
escéptico de tanta salida solitaria del cine,
indescifrable como tus bocacalles y cruces infinitos,
extinto por tanto puente en penumbra
donde tacto soledad
y no juventud
y no perfumados pechos femeninos,
es el tuyo.

Fingir, Ciudad, que todo es verdadero,
—tus cinco siglos y mis veinte años—,
y que tienen sentido nuestras irreparables nupcias,
mi insubordinado amor por tus calles
y tu pasmoso infierno cotidiano:
aunque mañana me mire al espejo
y otra vez, frente a frente,
finja no reconocerte.

Al Sur de la Ciudad de México,
Jonathan L. L.

La ciudad y el cine

La ciudad y el cine

“La contaminación viral de las cosas por las
imágenes son las características de nuestra cultura”
Baudrillard

La ciudad cada vez se parece más a una película ya vista.

Camino solo de noche por un callejón angosto de esta ciudad medieval, un hombre con mal aspecto se acerca y con voz ronca, pero queda, se dirige a m텅…………Sí, ya sé el desenlace, él me asaltará y seguirá su camino cuidándose las espaldas tras haberme amenazado. Lo sé porque lo he visto miles de veces y lo he oído contar otras tantas, sin parecerlo, ya he vivido ese instante, conozco el contraluz de la luna sobre la acera, la frustración por haber sido asaltado y los ruidos de los gatos paseándose por los basureros de la calle.
Además he vivido este suceso con tantas variantes, que bien podría el tipo asaltarme haciendo a la vez una reflexión existencial y no me sorprendería, sólo bastaría con pensar que me encuentro caminando por una vía de Manhatan, inmerso en una película de Woody Allen,

Es curioso, pero cada día tenemos tantas experiencias virtuales y tan espectaculares, que éstas demeritan a la realidad objetiva. Puedo llegar a quedar insatisfecho por la manera en que me han robado , porque no me produjo la impresión del robo de la película de anoche.
Lo mismo pasa con los edificios importantes de una ciudad, los hemos visto tantas veces en libros de historia , fotos y películas que podemos llegar a lamentar haberlos conocido físicamente porque no contaban, por ejemplo, con el dramatismo de ese atardecer naranja que capturo el fotógrafo.

Estamos pues, ante un momento histórico en la percepción del mundo para el hombre, cada vez nos creemos más de las ideas o realidades virtuales que forjamos de las ciudades, que de las vivencias físicas que experimentamos en ellas. Es algo así como la decadencia de la realidad objetivizada y el auge de un platonismo visual informatizado.
El éxito de esta nueva vía de vivencia virtual se debe a que es muy seductora , ya que dota de protagonismo a la subjetividad, en primera instancia del que presenta la realidad virtual, ya que es su interpretación, pero sobre todo del que la recibe, ya que en el mundo de las imágenes fugaces convertidas en ideas, los limites de lo visto y lo imaginado se funden fácilmente.

Los patrones narrativos fílmicos, cuya base son las realidades virtuales, se han mudado de la pantalla a nuestra cotidianidad, ahora viven en nuestras ciudades y se divierten educando nuestra concepción urbana, y es que yo no admitiría una ciudad del futuro, que no fuera como la de Blade runner o Metrópolis, no podría creer que estoy en Londres si camino a las faldas del Támesis y no me encuentro con niebla, hombres de traje y a Hitchcock despistado en un plano irrelevante, tampoco aceptaría que me vendieran una ciudad de México sin asalto en el metro y sin El Santo velando por nosotros, ni mucho menos puedo imaginarme a New York sin galerías de arte, sin lofts y sin Robert de Niro de taxista.
Las ciudades ya han sido contadas: un barrio madrileño tiene que estar plagado de Carmenes Saura armando embrollos de faldas, Roma siempre tiene que ser una ciudad abierta, Vietnam estar en guerra, Varsovia contar con hijos de puta, llamados nazis, Belgrado con bombas y hombres desenfrenados, Tokio con samuráis o edificios high-tech, Xanadu debe ser gobernada por un amo llamado Kane y el último tango, invariablemente se tiene que bailar en Paris.

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No es un crimen el que percibamos a nuestra ciudad y a nuestra vivencia urbana como una experiencia fílmica, el problema sólo existe cuando tenemos la sensación de estar viendo una película aburrida y repetida, por lo que preferimos ir a ver a Brad Pitt actuar como guía turístico de Troya un miércoles en un 2x1.

C.U

En memoria de los que ya no están y a propósito de los que se vienen.

En memoria de los que ya no están y a propósito de los que se vienen.

De comedia humana y política italiana

Escribo con la pluma del luto. Diosito te tenga en su gloria Rigo, bien nombrado “Rigo el grande”, ya te puedo ver conversando y cantando a dueto con los verdaderos genios musicales, el poeta tabasqueño: chico-che, o el orgullo de Cd. Juárez: Piporro. ¡Que de pachangas se han de armar en el nirvana de los meros meros del siglo XX!, ¡Quien fuera angelito pa´ irlos a visitar!.
Sin embargo, quiero decirles hermanos, que el dolor no debe cegarnos, nuevos acontecimientos auguran el éxito en distintas esferas sociales, de personalidades de igual manufactura y calidad humana, Éste es el caso de la política italiana, donde el represor de malhechores, el Stalon italiano, el spaghetti hollywoodense: Bud Spencer se ha hecho presente como alternativa a la hora de acudir a las urnas, dicho sea de paso, por parte del partido de Don Berlusconi, forza italiana, pero señores, la buena noticia no termina allí, es digno de prestarle atención al perfil de algunos de los otros candidatos que compartieron escena en las pasadas elecciones italianas, tenemos por ejemplo a la nieta de Musolini,Alessandra Mussolini, aclamada modelo de lencería, ó a la campeona de fittnes Silvia Scaglione, con sus dos centímetros de maquillaje ,y bueno, si hablamos de Italia, no debería de faltar la presencia de la mafia, pues tenemos a Marcello Dell’Utri, condenado a finales de año a nueve meses de prisión por asociación mafiosa
Así que señores no somos los únicos que presentamos calidad en las urnas, el perro, aguayo, AMLO y el doctor simi, tienen sus analogías de este lado del charco. Algo me decía ya, que se nos venía divertida la política, desde que ví botas y terminators en el poder.
El problema de hacer una política de chiste, es que la realidad no es una broma, sigue la gente adoleciendo de necesidades primarias y sigue el atlas con un solo campeonato y último en la tabla, bueno, eso me han dicho.
Un saludo desde esta orilla, donde la farsa es la misma, pero con un poquito de más estilo.

P.D. Siempre recuerden que Rigo es amor, Rigo fue amor……….

Valencia 10.35 p.m.
¿Quién firma?. El agitador oficial de la campaña de Bud Spencer, su servidor, presidente del club de fans, "Los sirenitos tapatíos", de Rigo Tovar.

CIUDAD Y PRÓDIGO

Como un intento y principio de fiebre, le toca insoportablemente la sombra a uno, le espera, le desespera, allí cuando la noche del puerto negro, sin savia que emborrache, ni milonga que por fin sacie; aquí, cuando en el nombre de hoy, y desde tanto y por tanto raspa, no por fin, sino como nunca el tango; en el nombre de esta noche en que la falda de Buenos Aires es un gesto apretado, sus pantorrillas, a tacones, un suspiro sofocado, y este otario, silenciado, canta a garganta con arena, con esta voz que tiene la vergüenza que Malena no cantó.
En el nombre de esta noche, y la ciudad y el pródigo, de tres y nueve cigarrillos, de seis y doce calles, de la marcha y el obrero, del arquitecto y el malevo, del poeta y su reniego, digo basta, que no calle mi alma de fantoche, sola y triste en esta noche; que cante, que a mi y a Buenos Aires, nos falta siempre el aire, al fingir que nos importan la verdad y sus ciudades, más que esta pequeña ficción y delincuencia, cuyo nombre es reinvención y consecuencia.

Pablo Uc
Buenos Aires